Altitud del viñedo: 1.000 metros sobre el nivel del mar, favoreciendo una maduración lenta y equilibrada.
Suelo: Franco-arenoso de origen aluvial, que aporta buen drenaje y concentración aromática.
Riego: Sistema de riego por goteo, optimizando el uso del agua.
Fermentación alcohólica: Entre 6 y 7 días a 28 °C en tanques de acero inoxidable con estricto control de temperatura.
Maceración: De 3 a 4 días en contacto con los hollejos, para una adecuada extracción de color y aromas.
Fermentación maloláctica: El vino se trasiega a tanques de mayor volumen y se mantiene a 18 °C, permitiendo una evolución natural que aporta suavidad y complejidad.